lunes, 9 de agosto de 2010

La Fe en el Dogma.


La Fe en el Dogma
La Fe es el único combustible para transitar la vida del Hombre y de la mujer también, es algo muy apreciado, esquivo y cambiante.Ya los griegos tenían a sus Dioses jerarquizados por las plegarias y las ofrendas y los sacrificios que les hacían en su nombre. La Fe es el combustible del Hombre y la plegaria el combustible de los Dioses. El Amor es Fe errante, cansada de encarnar Dogmas ajenos y decidida a la adoración de la propia elección hasta el final.Todo Dogma necesita manifestarse en el Arte y el Arte lo hace vivir después de muerto. En la Edad Media el Museiom era la Catedral, con sus torres y fachadas, sus campanas, vitrales, gárgolas y arbotantes, sus bóvedas de crucería, sus arcos apuntados y sus transeptos, sus
pinturas desvanecidas, sus altares con criptas debajo, los coros tallados en maderas nobles y los púlpitos, árboles para la Palabra. Todo hecho con Arte, para el Cristo y toda su gran familia también. Los retablos, pájaros de alas de maravilla donde viven las Historias Verdaderas, no aquellas que se deben contentar con las gárgolas
que regurgitan en forma grotesca, las lluvias de la techumbre de bronce o de cerámica policromada como la Catedral de Viena, allí donde detuvieron al Turco, ayudados por el Conde Dracul.¡Qué hermoso Museiom armó la Edad Media! Con matroneo
y claristorio, con la bóveda de cañón y la de arista, con deambulatorio, capilla radial y contrafuerte. Museiom con baptisterio incorporado y en sus puertas, las Puertas de Paraíso.Tímpanos, ambones y fajas, ménsulas y capiteles, portales con Mandorla, arquivoltas y parteluz. Y para arcos abundan los de medio punto y los apuntados y les siguen los en herradura, lobulados y conopiales. Museiom partido en naves y con naves de crucero. Las catedrales son naves invertidas como la nave que se ponía a los pies de la Pirámide. Pirámide que hoy marca la entrada a la Cripta del Louvre. La Catedral y sus libros sagrados, todos miniados, llamados así por el rojo a base de minio, los Salterios, los antifonales, los Libros de Horas, y los Libros raros o peligrosos, los Bestiarios y los Herbarios. Y con el claristorio y el triforio, me voy despidiendo de las nervaduras con formero y armadura, y de las esculturas que marcan con donaire los puntos de unión del gran derrame de fuerzas y pesos desde las torres al atrio llano, me despido que ya las fichas de la cátedra de Edad Media se están agotando y el lector, cansando.